LO QUE HAY
Tecnología educativa es todo, me enseñaron. La tiza y el pizarrón también lo son. En los 90, era un televisor y una videocasetera. Después, computadoras, multimedia, interactividad. Más adelante, celulares y redes sociales. Discutimos si debían entrar al aula o no. Criticamos a Wikipedia, y hoy la pedimos a gritos. Pero seguimos hablando de tecnología y educación.
¿Qué tenemos? Que podemos grabar el teórico.
Y puede quedar subido para que lo consulten cuando quieran. Hacerlo en vivo,
por zoom, meet o youtube, o grabar video, y que las consultas vengan después,
por plataforma, chat, mail… También se puede grabar audio: pesa menos, no
tenemos que ver nuestra propia cara, es menos invasivo para todos. Pero usamos
poco el audio para clases.
Estos recursos ya estaban. No los habíamos
considerado necesarios, o quizás nuestro ego nos hacía dar esa clase presencial
cada año. ¿Qué haremos el año que viene si todo sigue igual, o parecido? ¿Vale
recurrir a la clase grabada, o tengo que hacer una nueva? Imaginen que muchos
docentes empiezan a subir sus clases a plataformas abiertas como youtube. Podría
descubrir a otros colegas que lo hicieron mejor, que son más histriónicos, que
leyeron más que yo, que tenían mejor cámara y micrófono. ¿Por qué explicar el
mismo tema, si puedo encontrar una charla Ted, un powerpoint, un podcast o un
monólogo de stand up que lo explica mejor que yo?
Ahora que se puede, ¿QUÉ SOBERBIA NOS DICE
QUE SOMOS EL MEJOR PROFESOR PARA EXPLICAR ESTO?
Sí, ya sé, tranquilos, nosotros somos los
docentes de nuestros alumnos, a nosotros nos conocen y nos respetan. Pero sabemos
que el rol del docente cambió, que ahora somos curadores de contenidos que
están disponibles para cualquiera que acceda a internet (y que sepa como
buscar, y como separar la paja del trigo, claro).
Te doy 10 buenos profes de teóricos, si a
cambio me das un buen organizador de la dinámica de la clase, un revolucionario
de la pedagogía, alguien que pruebe cosas nuevas, que no sea
texto/explicación/prueba en sucesión al infinito. Soy partidario de poner la
energía en eso. En reducir la carga teórica de los profesorados, e introducir
más talleres de técnicas, intercambio de experiencias, reflexiones grupales
sobre nuestras propias prácticas docentes.
Eso.
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